• La media de libros comprados no llega a dos libros por
estudiante y año
• El 93% de los estudiantes ha comprado menos de cinco libros
durante el último curso
El 42% de los estudiantes universitarios españoles no ha comprado
ningún libro (de texto o de consulta) durante el último
curso y la media de libros comprados por estudiante y año es
de 1,9 ejemplares. Ésta es una de las conclusiones del Estudio
sobre el Libro Académico y de Consulta en la Universidad Española,
cuyo avance ha sido presentado hoy por la Federación de Gremios
de Editores de España en LIBER 2005. El Estudio ha sido elaborado
a partir de la realización de entrevistas a 1.500 universitarios
y 350 profesores de universidades de toda España, tanto públicas
como privadas, a lo largo del último curso académico 2004/2005.
Según el informe de resultados, el recurso a los libros de texto
o de consulta es frecuente, aunque los apuntes del profesor son la principal
fuente de estudio para los estudiantes (el 99% de los estudiantes recurren
a este tipo de material de estudio).
Los apuntes del profesor, que recogen lo imprescindible para superar
la asignatura, son suficientes y los libros, de texto o de consulta,
se consideran como una herramienta prescindible en algunas asignaturas.
Aunque un número importante de los universitarios que no compran
libros de texto se excusa en que éstos son caros, destaca el
hecho de que un 20,1% afirma que no le hacen falta los libros, un 18,6%
los consigue en la biblioteca, el 29% de los estudiantes fotocopia libros
y un 10% “se apaña” con los apuntes. El libro, en
este contexto, se convierte en un material de apoyo útil pero
prescindible.
Por su parte, la media de libros comprados por los profesores es de
7,3 ejemplares al año, con desigual distribución: un 38%
de los profesores compra el 75% de los libros y el 62% restante adquiere
el 25%. Por materias, los profesores de Humanidades compran una media
de 11 ejemplares al año, mientras que los profesores de Ciencias
Experimentales, Técnicas y de la Salud adquieren una media de
libros que no supera los cuatro ejemplares al año.
Según el Estudio sobre el Libro Académico y de Consulta
en la Universidad Española, este descenso en las ventas
de libros podría compensarse con una mejor dotación de
fondos de las bibliotecas universitarias, dado que, aunque muchos de
ellos no compren libros, la gran mayoría de los estudiantes universitarios
sí los utilizan. Hoy por hoy, las bibliotecas universitarias
son utilizadas por los estudiantes principalmente como sala de estudio
(más del 57% de los estudiantes afirma que acude a estos centros
a estudiar) y para consultar libros o pedirlos prestados (40%). Por
otra parte, cuando se compara la dotación de las bibliotecas
universitarias españolas con otras de nuestro entorno, dicha
comparación es muy desfavorable para nuestras bibliotecas universitarias.
También, en el estudio se recoge el hecho significativo del
aumento de las fotocopias como alternativa a la compra de libros. Los
estudiantes fotocopian fundamentalmente apuntes y capítulos o
fragmentos de libros. Los profesores mandan fotocopiar sus apuntes y
fotocopian ellos mismos artículos de revistas. Una gran mayoría
de estudiantes y una parte importante de profesores no consideran que
están vulnerando ninguna ley cuando recurren a la fotocopia de
material protegido.
Como conclusión, el Estudio sobre el Libro Académico
y de Consulta en la Universidad Española define la situación
del libro universitario, de texto o de consulta, como nada favorable
y exige un cambio en profundidad en los planes de estudio y en la inversión
en la universidad para, en el marco de los acuerdos de Bolonia, mejorar
la situación de la enseñanza universitaria. Añade,
además, que posiblemente una acción concertada ante las
bibliotecas universitarias podría ayudar, ya que desde la óptica
de los alumnos, mientras el sistema de enseñanza no cambie, será
difícil modificar la situación actual. Por otra parte,
el recurso a las nuevas tecnologías (escaneado de libros y pago
de canon por su consulta o descarga), no parece, a juzgar por la actitud
de los estudiantes hacia las mismas, que sea la solución a corto
plazo. La edición universitaria privada ofrece su colaboración
a todos los estamentos universitarios para contribuir a esa necesaria
mejora.