| EL SECTOR DEL LIBRO ANDALUZ, EN CONTRA DEL MODELO GRATUIDAD-PRÉSTAMO
DE LOS LIBROS DE TEXTO
El sector del libro andaluz, encabezado por la Federación Andaluza
de Libreros (FAL) –con el apoyo de la Asociación de Editores
de Andalucía (AEA), la delegación en Andalucía de
la Agrupación de Distribuidores de Libros y Ediciones (ADILE) y
la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza
(ANELE)– manifiesta su firme oposición al Decreto de ampliación
de medidas de ayuda a las familias andaluzas, aprobado el 8 de marzo,
que pretende sustituir el actual sistema de gratuidad de los libros de
texto, denominado cheque-libro, por el sistema de gratuidad-préstamo,
el modelo más injusto y perjudicial para todos los implicados:
padres y alumnos, profesores, autoridades, y el sector del libro (libreros,
editores y distribuidores).
El nuevo modelo de gratuidad-préstamo, en desuso en el resto de
Europa tras fracasar de forma rotunda, implica la reutilización
de los mismos libros durante varios años, de forma que este sistema
generaliza el uso de materiales en mal estado y fomenta una fuerte discriminación
social, al dividir a las familias entre las más necesitadas, que
reutilizan los libros viejos, a menudo obsoletos y en mal estado, y las
familias que pueden permitirse adquirir libros nuevos, con contenidos
actualizados y en perfectas condiciones de uso. El caso francés
ha sido especialmente significativo, puesto que las autoridades galas
se han visto obligadas a abandonar el modelo de préstamo tras comprobar
que en la práctica había derivado en un sistema educativo
de "dos velocidades".
Otro de los problemas inherentes a este sistema de gratuidad es que los
profesores pueden encontrarse con distintos tipos de libros entre su alumnado
y corren el riesgo de que se limite su libertad de cátedra, si
son las autoridades políticas quienes deciden, en función
de los presupuestos, los libros que deben adquirir los centros.
A priori, el modelo de gratuidad-préstamo debería suponer
un ahorro en los presupuestos destinados a ayudas para la adquisición
de libros de texto, pero a medio y largo plazo el sistema encarece las
partidas presupuestarias al tener que destinar fondos adicionales (en
algunos casos han alcanzado el 40% del presupuesto) a la gestión
del modelo (compra, almacenaje, transporte, recogida, revisión,
reposición, etcétera).
También el sector del libro se puede ver muy perjudicado por el
cambio de sistema en la gratuidad de los libros de texto. El modelo de
gratuidad-préstamo deja al margen a las librerías, puesto
que al contrario de lo que ocurre en la actualidad con el modelo del cheque-libro,
los libros no serían adquiridos en estos establecimientos más
que una vez cada cuatro años. Se estima que las librerías
andaluzas dejarían de facturar 39 millones de euros al año,
lo que condenaría a muchas de ellas, especialmente las medianas
y pequeñas, a la desaparición.
Los editores y distribuidores también se verían muy gravemente
perjudicados por un sistema en el que sólo se comprarán
los libros cada cuatro años. El 17,7% de los libros que se editan
en España son libros de texto, un mercado en el que, derivado de
la transferencia de competencias a las Comunidades Autónomas, suelen
ser las editoriales locales (normalmente medianas y pequeñas) las
que cuentan con mayor presencia en el mercado debido a sus conocimientos
sobre las peculiaridades regionales. Y estas empresas, las medianas y
pequeñas, serían las más afectadas por el cambio
de sistema. Por otro lado, la desaparición de las librerías
reduciría la capacidad de mantener una oferta editorial en el mercado
andaluz, lo que dañaría también a editores y distribuidores.
Además de todo lo anterior, el modelo de gratuidad-préstamo
dificultaría la creación de bibliotecas escolares, bibliotecas
de aula y bibliotecas familiares, lo que a la larga puede repercutir además
en los índices de lectura, que ya son especialmente bajos en Andalucía,
la segunda Comunidad Autónoma de España con menor porcentaje
de lectores de libros.
El sector del libro, representado por FAL, AEA, ADILE y ANELE, considera
que el Decreto aprobado por el Gobierno andaluz es completamente innecesario
y fruto de una decisión prematura, dado que el Ministerio de Educación
y Ciencia aún no ha decidido el modelo que propiciará para
el conjunto nacional en relación con las ayudas a las familias
para la adquisición de libros de texto. Además, el sector
no ha sido consultado sobre el asunto y, por tanto, no se ha producido
el diálogo necesario para consensuar un cambio de modelo cuyas
consecuencias pueden ser muy perjudiciales para todos.
Texto
completo de las alegaciones
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